lunes, julio 13, 2009

"En Sanghai lo fantástico, que para la mayoría de las personas existe dentro de sus cabeza, me rodeaba por todas partes. Ahora pienso que mi principal meta cuando era un muchacho consistía en hallar lo real en medio de todo aquel ensueño" (J. G. Ballard)

Ahora que leo la fascinante biografía de Ballard, he decidido transcribir aquí un hito similar al de aquella vez que, después de tirar las gafas al mar, le dije a mi progenitora que iban de viaje “al horizonte”.

A continuación, un cuento de 1991 encontrado por mi tía entre las cajas y trastos de un desván. Albricias: en sus tiernos seis años Kafka ya debía de reflexionar en abundancia sobre las faldas blancas de su madre abandonadas por el corredor oscuro y asfixiante de la casa, un perro amarillo que había visto debajo del escritorio de su padre o un edificio sin puertas cercano a la panadería donde zampaba dulces checos. En fin, supongo que yo, simplemente , en 1991 era un niño felicísimo, con sus kilos de más, su cuerpecito de infante pálido, como si me hubiera afectado un escape nuclear, y sus molonas canicas.

He aquí la transcripción literal, respetando las lineas de la hoja de cuadros donde está el jodido cuento, comidilla de las navidades pasadas.

pedro iva por el vosque
cuando se encontro
con una caja de
canicas de colores
y viene Alejandro
yse encuentra con el
y le dice olle pedro
pedro donde teas
encontrado esa caja.
me la eencontrado en el vosque.
i quetal telo as pasado
muy bien.
me la regalas?
No.
y vien porque no
porque no me da la gana